La historia de Bucaramanga fue definitivamente muy corta. Una ciudad calurosa con bastante tràfico en el centro; una plaza principal bastante descolorida, aunque con esa mezcla de lo neocolonial, clásico, tradicional de la montaña y palmeras tropicales.Eso sí, la gente, de lujo. Persona a la que preguntaba algo, persona que me esperaba hasta asegurarse que me subiera al bus correcto. Pero dos noches fueron suficientes, y de hecho caminar por las calles de las zxonas habitacionales cercanas al centro me hizo pensar en Cancún, en Monterrey, en esos barrios de corte medio, con casa abiertas y portones que muestran sus interiores a causa del sol.