
De vuelta de los Cóndores, a Chachapoyas, el día siguiente a Gocta, la tercer catarata más alta del mundo y después de pasar ahí el día, regreso a Lima para seguir con las clases del módulo siguiente.
Claro, no todo es descanso y reposo en la vida... también hay que tomar buses hacia Chachapoyas, la capital de Amazonas. En el que nos subimos nos dio un poco de miedo porque estaban de luto los choferes. Nunca entendí si el susodicho había muerto en cumplimiento de su deber, pero en los asuntos del manejo en el Perú, siempre hay que andar con cuidado, pues.
Esta pequeña muestra de fotos parecerá una sopa multicolor. Le aviso al lector que no encontrará únicamente la foto bonita, ni la artística, y por supuesto, tampoco la del retrato personal.


Viajar, viajar, viajar.... ¿ acaso será ese mi afortunado destino o es sólo un gozo temporal ?
No sé qué será más fácil: acostumbrarse a viajar continuamente por decenas de horas para llegar a los tantos bellos sitios del Perú profundo, o hacerse a la idea de que estamos a merced de los choferes de las líneas terrestres todo el tiempo. De lo único que sí estoy seguro, es que las compañías transportistas se aprovechan de la belleza de los sitios y de nuestras ganas de visitarlos para hacer de las suyas con los clientes. El parque Yanachaga Chemillén no es la excepción y, aunque llegar hasta él es complicado, el sitio paga con creces el esfuerzo para llegar.
Bienvenido a este viaje, por las profundidades del Perú. Profundidades, por las características del Cañón de Cotahuasi, pero también porque uno llega a pueblos tan perdidos en la sierra que pareciera llegar a los límites de lo habitado. Son también hondos porque cuando uno los observa con detalle y convive con su gente, puede comprender muchas de las características de este país.
Bueno, pues este fue un viaje largo, largo... pero genial, sencillamente genial. (recuerda que si quieres leer más, hay otro post que se llama "Tras las huellas de los Chachapoya", éste es sólo para mostrar fotos).
La invitación no sonaba nada mal: una semana en Colombia, visitando su capital, Bogotá, y paseando al menos un par de días por sus alrededores. Si el hotel no me costaba, porqué no ir a conocer esa tierra que, me habían dicho, cuenta con museos interesantes y, por si esto fuera poco motivante, donde las mujeres son guapísimas y sonrientes.

Sueña, fue tomada en el barrio de Quilca, en Lima. Es un detalle de un enorme muro de colores que sostiene un viejo edificio del centro de la ciudad. En esa misma zona se pueden adquirir todos los libros posibles: usados, nuevos, piratas, legibles, heredados, autografiados, y seguramente algunos de dudosas procedencias.